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Conviviendo
con el Lupus
Aprender a
vivir con Lupus es como todas las cosas en la vida. Uno
tiene que aprender a hacerlo y este aprendizaje no se hace
de la mañana a la noche.
La vida está
hecha de placeres y obligaciones. Ciertamente, el Lupus se
nos impone como una obligación, pero depende de cada
persona que esta carga sea más liviana o más pesada.
El tener
que convivir con el Lupus tiene dos aristas fundamentales:
Por un lado está el peso de soportar. físicamente, una
dolencia crónica y. por el otro lado, está el intenso
temor que a menudo acompaña a la enfermedad. aún en
pacientes que tienen control sobre ella.
A través
de la información y la educación, el paciente puede
aprender a luchar en estos dos frentes, incorporando su
acción personal a la labor del equipo profesional, y
lograr así controlar su Lupus, más que ser controlado o
invadido por él.
1-
La Enfermedad En El Cuerpo
Hace ya
tiempo que ha habido un cambio extraordinario en la forma
de pensar esta enfermedad. El Lupus ya no es más visto
como una enfermedad de crisis sino como una enfermedad crónica.
Muchos años
atrás, cuando los tratamientos eran muy limitados, y la
tasa de mortalidad muy alta, el Lupus era considerado como
una enfermedad de continuas crisis o catástrofes. Los
pacientes pasaban de una complicación a otra cada vez
mayor, vulnerando con cada crisis su resistencia física.
El médico
centraba, entonces, su accionar en tratar de sacar al
paciente de esas crisis, cuando esto era posible. Lo que
sucedía en el paciente entre una crisis y otra, era
considerado como de menor importancia.
Con el
mayor conocimiento de la enfermedad y con el uso de la
Prednisona (corticoide) el Lupus se transformó en una
enfermedad diferente, a menudo, con dos fases bien
reconocibles: la primera, es la de un período de
severidad y aumento de síntomas graves que conducen el
diagnóstico y a su tratamiento. En la segunda, quizás,
no vuelva a enfermar gravemente sino que más bien, estará
cronicamente enfermo. En esta etapa, algunos tienen largas
remisiones, mientras que otros continúan sufriendo síntomas
muy molestos. Estos síntomas, si bien no ponen en peligro
la vida, interfieren la posibilidad de llevar una vida
normal y requieren continuo tratamiento, a menudo, en la
forma de una baja dosis de Prednisona.
Es
importante que los pacientes con Lupus estén atentos a
estas dos fases, porque los brotes o crisis lúpicas
pueden suceder todavía en esta etapa crónica y porque,
actualmente, los pacientes pueden ayudar a su médico a
detectar cuando un brote está comenzando.
¿Cómo es
esto posible? Los síntomas que la enfermedad ha provocado
en el pasado son, con frecuencia, los síntomas que
tienden a repetirse a lo largo de su desarrollo. Hoy, la
mayoría de las crisis lúpicas no ocurren
sorpresivamente, sino que los pacientes comienzan notando
una lenta pero persistente disminución de su estado
general, a veces, durante varios días, semanas o meses.
Debido a
que los mayores problemas de la enfermedad siguen a los más
moderados síntomas, tales como: fatiga creciente, dolor
en las articulaciones, aumento de la caída del pelo,
etc., el paciente atento podrá intuir que algo está
comenzando.
Nadie
conoce su cuerpo mejor que el paciente. Es él y no el médico
quien puede sentir el inicio de una crisis.
*
Aparición
de Síntomas Nuevos
Aunque el
Lupus es una enfermedad que tiende a repetirse, los
pacientes pueden desarrollar, durante el curso de la
enfermedad, nuevos síntomas o signos encubiertos que es
necesario conocer de antemano, para poder alertar al médico,
quien hará un examen clínico cuidadoso e indicará análisis
de laboratorio para chequear cualquier otra evidencia.
Detectado a
tiempo, sólo será necesario, en muchos casos, un pequeño
aumento en las dosis del medicamento.
*
Sintomas que no Desaparecen
Una de las
partes más difíciles del Lupus, son esos síntomas que
persisten durante muchos años después de una crisis,
como: la fatiga crónica, la falta de energía vital, la
incapacidad de hacer todo lo que anteriormente se podía
hacer.
Estos síntomas
son frustrantes y configuran el rostro más característico
de esta enfermedad crónica. Después de haber superado la
parte más severa de una crisis, estos síntomas se
presentan como los más difíciles de combatir.
Es
necesario aprender a vivir en estas condiciones y limitar
la actividad de acuerdo a lo que realmente es posible.
El tener
que convivir con el Lupus tiene dos aristas fundamentales.
Por un lado está el peso de soportar, fisicamente, una
dolencia crónica y, por el otro lado, está el intenso
temor que a menudo acompaña a la enfermedad, aún en
pacientes que tienen control sobre ella.
A través
de la información y la educación, el paciente puede
aprender a luchar en esos dos frentes, incorporando su
acción personal a la labor del equipo profesional, y
lograr así controlar su Lupus, más que ser controlado o
invadido por él.
La
Enfermedad y sus consecuencias anímicas
Quienes
padecen Lupus experimentarán la enfermedad por el resto
de sus vidas.
Esto puede modificar su capacidad de trabajo, cambiar su
vida de pareja y familiar, y también su vida de relación,
produciendo en cada uno un cambio de visión y de modo de
sentir la vida.
Nuevas y
fuertes emociones surgirán. Se sentirán tristes,
preocupados, enojados, y quizás, heridos por pensamientos
de muerte, aún cuando la enfermedad esté bajo control.
Miedos de
distintas índole constituyen la pesada carga que deben
aprender a manejar los pacientes con LES. El lograr
mitigar estos temores significa aliviar una parte
importante del Lupus. Por eso, la educación del paciente,
es tan importante. La ignorancia en el Lupus genera temor.
El conocimiento, en cambio, genera confianza y ayuda a
lidiar con la enfermedad.
-
El temor a la depresión
En
algunos pacientes, esos sentimientos de culpa y depresión
pueden transformarse en una pesada carga y el médico debe
estar alerta. El Lupus es tan complejo que, a veces, no es
claro si las emociones del paciente están relacionadas
con la enfermedad misma, o con el tratamiento, o con la
normal dificultad de adaptación a tan seria enfermedad,
aunque también puede deberse a una combinación de todos
esos elementos.
En algunos
casos, la opinión de un psiquiatra puede ayudar al médico
a descartar ciertos elementos y llegar así al mejor
tratamiento del cuadro. Consultar la opinión de un
psiquiatra es similar a pedir la opinión de un dermatólogo
o de cualquier otro especialista. Frecuentemente, muchos
pacientes se sienten turbados, pensando que están
mentalmente desequilibrados. Esto es la lamentable
consecuencia de una actitud, muy generalizada de nuestra
sociedad, que acepta el estar severamente enferma físicamente,
pero rechaza o niega toda alteración que la enfermedad
pueda provocar psíquicamente.
Es normal
sentir tristeza y preocupación por la salud perdida. Es
necesario aprender a aceptar la enfermedad, tratar de
conocerla y no de negarla.
-El
temor a la incertidumbre
¿Empeorará
mi enfermedad? ¿Estaré mal nuevamente? Los pacientes con
Lupus, a menudo buscan una respuesta a estas preguntas. Si
bien el médico puede dar, en muchos casos, una respuesta
alentadora, el paciente debe aprender a dar a su médico
un margen de tiempo para saber en qué dirección está
soplando el viento. Se debe aprender a encausar esta
apremiante necesidad. Encontrar la terapia y dosis
apropiada para controlar el Lupus toma algún tiempo.
Contrariamente
a lo que ocurría hace 30 años, en la actualidad, los médicos
están capacitados para mantener la enfermedad bajo
control, a través de un seguimiento regular. Por lo
tanto, los pacientes con Lupus pueden confiar en que una
crisis sorpresiva y severa no les sucederá.
-El
temor a morir
No
llama la atención que los pacientes de Lupus, en medio de
una seria crisis, lleguen a pensar en la muerte. Algunas
veces estos pensamientos perduran aún después que la
crisis ha pasado y no pueden menos que pensar qué cerca
han estado de morir.
En verdad,
padeciendo una seria enfermedad crónica, o lidiando con
ella desde la posición de un familiar o del médico,
muchas veces recordamos que algún día moriremos. Pero el
paciente puede preguntarse también si su enfermedad lo
conducirá a ello más tarde o más temprano. Este miedo
es normal y no hay nada mágico que lo haga desaparecer.
Como tantas cosas en el Lupus es necesario enfrentarlo, y
hallar el modo de superarlo.
A veces,
una sincera conversación con el médico puede ayudar al
paciente a comprender que aún cuando las cosas se
presentan mal, hay siempre un lugar para la esperanza.
La
Tarea Impostergable Del Paciente
-Apertura
Mental
¿Qué
pueden hacer los pacientes para aliviar estos temores?
Ellos deben discutir estos temas con su médico. Por
supuesto, esto es fácil decirlo pero no hacerlo. A nadie
le es grato pensar o hablar sobre el miedo a la muerte.
Se les dice
a los pacientes que tengan confianza en su médico. Otra
vez, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Sin embargo
una buena relación de confianza puede darse entre ellos
siempre que tanto el paciente como el médico se den,
mutuamente, tiempo.
El Lupus no
es sólo una "enfermedad crónica"a la que el
paciente debe aprender a adaptarse, sino que también
implica tener un "médico crónico" a quien el
paciente debe también aprender a adaptarse, y viceversa.
Dándose un margen de tiempo, los enfermos con Lupus
pueden beneficiarse grandemente siendo sinceros y abiertos
con su médico.
A veces los
pacientes evitan preguntas temiendo la respuesta. De
hecho, esa respuesta significa, generalmente, un alivio.
No es bueno guardar esas inquietudes dentro suyo. Anímese
a preguntar. Haciendo esto, no sólo estará enfrentando
sus temores en una forma sana y positiva, sino que también
estará ayudando a su médico a tomar decisiones sobre el
tratamiento más conveniente.
En verdad,
uno de los mayores desafios en el tratamiento del Lupus es
separar los síntomas del Lupus que necesitan tratamiento
de aquellos síntomas que no lo necesitan. El médico debe
evaluar constantemente lo que es peligroso para el
paciente de lo que sólo es penoso o fatigoso para él.
Formulando preguntas y hablando sobre sus miedos y
aflicciones, los pacientes pueden ayudar a su médico a
tomar esas importantes decisiones.
-La
búsqueda del bienestar
A través
del proceso de una enfermedad crónica como ésta, los
pacientes deben buscar siempre actividades que los hagan
sentir mejor. Y si más tarde o más temprano, encuentran
algo que los hace sentir mal ¿por qué no evitarlo? Trate
de escuchar a su cuerpo. Hágase tratar bien. Al
principio, quizás es dificil decir: "Por favor, ayúdame",
pero esto se logra sabiendo aceptar nuestros propios límites.
-Organización
Un
punto importante es ser organizado. Manejar día por día
los distintos aspectos de su Lupus le ayudará a tener un
mejor control. Es aconsejable llevar un cuaderno donde
apuntar los síntomas, dosis de drogas y sus efectos
colaterales, además de sus propias impresiones. Será de
gran utilidad cada vez que visite a su médico o, si debe
en algún momento, ser internada.
-Perseverancia
Esencialmente,
el esfuerzo se debe centrar en lograr la mejor adaptación
posible a esta compleja situación, tratando de no
abandonar nunca el timón de su vida.
Que
Más Puede Hacer Un Paciente
Como
vemos, el Lupus es una enfermedad complicada. No siempre
es fácil para el médico responder a todas las preguntas.
Ser un
miembro de los Grupos Soporte puede significar una
importante ayuda para encontrar apoyo e información
adicional, no sólo para el paciente sino también para su
familia.
Se
sorprenderá y lo estimulará encontrar a otras personas
que ya han pasado por lo que Ud. esté ahora
experimentando. A través de las reuniones o simposios con
especialistas en Lupus, el intercambio de información
actualizada, los encuentros informales con otros
pacientes, el compartir proyectos comunes, los Grupos de
Soporte de pacientes con Lupus son una valiosa arma a su
alcance.
En síntesis,
los pacientes pueden lograr un control de su enfermedad,
informándose sobre ella, adaptándose a las cosas que no
se pueden cambiar y teniendo una actitud abierta y
solidaria con los médicos y con los otros pacientes con
Lupus.
Finalmente,
el paciente puede aprender a tener esperanza.
Cada año trae algún progreso en el conocimiento del
Lupus, sus causas y, sobre todo, su tratamiento.
De: Lupus:The disease
with 1000 faces" del Dr Jean-Luc Senecal publicado
por Lupus Canadá,'91.
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