Cuando llega a consulta un paciente con diagnóstico de
Lupus, comienza una infructuosa elucubración sobre la
vinculación de esta enfermedad con la Depresión. ¿Por
qué digo infructuosa? Porque la frecuencia de síntomas y
signos vinculantes varía, segun las estadísticas, entre
un 5 a 85%, lo cual habla de un rango sugestivamente
amplio.
La Organización Mundial de la Salud habla de un 40% de
pacientes con Lupus que también padecen Depresión o sea
dos entidades patológicas médicas con características
propias; dos enfermedades que deben recibir la atención
debida de los profesionales calificados. Llamo
especialistas calificados a los médicos, ya que ellos son
los únicos que pueden diagnosticar y medicar. En el caso
de dos enfermedades con numerosas complicaciones y riesgo
potencial de muerte, el tratamiento no puede estar en
manos de ninguna otra persona que no sea el médico.
La dificultad radica, en primer término, en saber si los
signos y síntomas se relacionan entre sí y determinar cómo.
La Asociación de Psiquiatría Americana considera que una
persona tiene el síndrome de Depresión clínica si
muestra, por lo menos, cinco de los síntomas que a
continuación se enumeran:
- Animo deprimido la mayor parte del día (en el niño y
adolescente la irritabilidad puede significar un ánimo
deprimido).
- Notable disminución del interés o gusto en todas o la
mayoría de las actividades diarias.
- Aumento o disminución desproporcionados del apetito.
- Insomnio o sueño excesivo.
- Cansancio inexplicable o pérdida de energía.
- Agitación (evidente por el modo de frotarse las manos)
o lentitud en los movimientos.
- Sentimientos de inutilidad o de culpabilidad.
- Indecisión o capacidad disminuída para pensar o
concentrarse.
- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
En esta lista hay síntomas que pueden coincidir con
trastornos del estado de ánimo que no llegan a ser
Depresión. En este caso la diferencia se encuentra en la
duración e intensidad del síntoma. Podemos afirmar que
la conjugación de cinco de los síntomas enunciados y por
un período no menor de dos semanas en forma
initerrumpida, está denotando la presencia de Depresión
mayor.
En el caso del Lupus, un alto porcentaje (35%) de
pacientes que llegan a la sección de
Psiconeuroinmunodermatología del Hospital de Clínicas,
presentan como trastorno de base: duelos inhibidos, y las
manifestaciones incluyen: síntomas somáticos, síntomas
de identificación (confusión de roles), abierta
hostilidad, embotamientos afectivos relacionados con
hostilidad encubierta, autorreproches y conductas
autodestructivas, hiperreacción de aislamiento social o
cunducta de cuidados excesivos a los otros. (*)
Entre los síntomas más explicitados por el paciente se
encuentran: la fatiga y las alteraciones del sueño. El
prolongado vinculo entre Depresión y Lupus a lo largo del
brote y curso de la enfermedad, ayudan a que los problemas
del sueño, la fatiga y la Depresión, se retroalimenten a
través de un proceso causal recíproco, tal como puede
verse en el gráfico siguiente:(*).
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Es
indudable que el tratamienmto debe efectuarse desde un
abordaje interdisciplinario. Dado el caracter de multisistémico
que el Lupus posee, es siempre deseable que haya un médico
conductor del tratamiento, quien junto al psiquiatra y en
intersonsulta, determine cuáles son los pasos a seguir y
qué medicación desde el punto de vista farmacológico
convendrá para el paciente consultante, respetando la
interacción con las drogas inmunomoduladoras (drogas que
tienden a corregir la respuesta inmune alterada y en
consecuencia inhiben la inflamación en los órganos
comprometidos), los trastornos renales o de cualquier otro
sistema afectado.
Sólo después que el paciente manifieste un buen grado de
conexión con la realidad y se encuentre en condiciones de
realizar parte de las actividades cotidianas, se podrá
pensar en comenzar un seguimiento desde el punto de vista
psicoterapéutico, evaluando la presencia de duelos patológicos
que implican respuestas mal adaptativas. La frecuencia de
las entrevistas estará vinculada al proceso que tenga la
enfermedad (Lupus) y la necesidad de contención que el
paciente demande.
Llegará entonces el momento de vincular al enfermo con
otros que sufran similares inquietudes y necesiten
información y contención en el proceso de crisis o de
tratamiento. La enfermedad por su caracter de crónica
invade al paciente de tal forma que siente estar viviendo
sólo para su enfermedad, sin posibilidades de ocuparse de
otra cosa que no sean sus síntomas o su tratamiento. Su
vida personal, profesional y afectiva se perturba de tal
manera que no encuentra paz ni equilibrio emocional.
El encuentro con otros pacientes acrecienta su confianza
en sí mismo y lo ayuda a elaborar el duelo de la salud
perdida.
Los beneficios de los Grupos de Contención han sido
descriptos en artículos anteriores. Sólo me resta desear
que los pacientes lleguen hasta nosotros para que juntos
podamos realizar la tarea de recuperar la mejor calidad de
vida posible.
(*) Art. Lupus Manifestaciones psiquiátricas
Revista PSI Interclínicas.
Grupos de Reflexión y
Contención para Pacientes
con Lupus con Coordinación Profesional
Modalidad de Trabajo: Encuentros grupales (no más de
12 miembros) semanales, de 2 horas de duración,
coordinados por una Psicóloga Social.
Los miembros del grupo son convocados para reflexionar
acerca de la problemática de su enfermedad.
COORDINACION E INFORMES: 4542-1719