El desafío en el
tratamiento del LES
Grandes avances se han
logrado en el tratamiento del Lupus de tal modo que más
del 90% de los pacientes sobreviven en 20 años a partir
del diagnóstico.
Sin embargo, cuando
analizamos la historia clínica de los pacientes con Lupus
en el Hopkins Lupus Cohort encontramos que el 60% ha
sufrido una lesión permanente en uno o más órganos y
sólo un 40% ha conservado un estado de salud en buenas
condiciones. Obviamente no podemos dormimos en nuestros
laureles y considerarnos satisfechos sólo con haber
logrado un importante grado de supervivencia en los
pacientes con Lupus.
Nos preguntamos ¿por
qué ocurren estas lesiones?
En muchos casos, es
debido a que la inflamación provocada por el Lupus ha
dañado ya órganos antes de que el tratamiento empezara,
o bien, porque el tratamiento no logra eliminar la
inflamación antes de que la cicatriz se instale.
Actualmente el desafío
de las especialistas en Lupus no es sólo tratar la
actividad de la enfermedad lo más tempranamente posible y
con los medios más efectivos, sino prevenir el daño que
puede provocar tanto el Lupus como los agentes utilizados
para controlar la afección: corticosteroides e
inmunosupresores.
Los corticosteroides,
por ejemplo, pueden ser un arma de doble filo. Ellos
pueden ser absolutamente esenciales en el control de
inflamaciones en órganos vitales que ponen en peligro la
vida; no obstante, el uso continuado en el tiempo de altas
dosis puede contribuir a dañar otros órganos.
El desafio para los
pacientes con Lupus es ser un esencial colaborador en el
esfuerzo por disminuir los daños y promover un estado de
salud posible. Cambios en el estilo de vida. que sólo
pueden ser llevados a cabo por los pacientes, son con
frecuencia la [llave] para prevenir o limitar los efectos
secundarios del tratamiento con corticosteroides
(prednisona).
Por ejemplo. examinemos cómo ocurren las lesiones en los
tres sistemas más importantes: el sistema
músculoesquelético, los riñones y el sistema
cardiovascular. Según nuestro estudio, el 20% de nuestros
pacientes sufren daño en el sistema musculoesquelético,
el 12% en los riñones y el 10% en el corazón.
¿Qué se puede hacer
para prevenir o limitar estas leslones más allá del
control específico del brote lúpico?
Comenzamos con el sistema
musculoesquelético. Nos encontramos con una
sorpresa: la mayor parte de este tipo de lesión no es
debido a la artritis relacionada con el Lupus. Las dos
principales causas de la lesión musculoesqueléticas: la
necrosis ósea (necrosis avascular del hueso) y la
osteoporosis están asociadas con la terapia con
corticoides. Las altas dosis de prednisona es por lejos el
factor de riesgo más importante para la necrosis ósea,
un proceso destructivo que suele afectar caderas, rodillas
y hombros. Sin embargo, en pacientes que padecen de un
Lupus muy activo el tratamiento con altas dosis de
prednisona es la única alternativa.
Los pacientes pueden.
sin embargo, prevenir o limitar la osteoporosis
(disminución de la densidad ósea) mediante una rutina de
ejercicios físicos, una dieta alta en calcio y evitando
fumar.
Un importante estudio
sobre el éxito obtenido en e! tratamiento de la nefritis
lúpica de la Universidad de Duke demuestra que la
hipertensión y el hábito de fumar en pacientes con LES
derivan en lesiones renales. Nuestra investigación en el
Hospital Johns Hopkins señala que los pacientes con Lupus
que no asisten a las consultas médicas con continuidad o
que no cumplen el tratamiento que se les indica, son más
propensos a sufrir un daño permanente. El mensaje es
claro.' No es Sólo la actividad del Lupus lo que provoca
la lesión renal, sino una multiplicidad de factores,
muchos de los cuales pueden ser revertidos por la acción
del paciente.
La Hipertensión,
uno de los mayores responsables puede requerir un
tratamento con drogas adecuadas, para introducir cambios
en el estilo de vida.
· Una dieta
baja en sal pero alta en calcio y potasio contribuye a
bajar la presión arterial.
· Estudios
realizados sobre el daño nefrológico en otras
enfermedades sugieren que la disminución del nivel de
lípidos (a través de una dieta baja en grasa y
colesterol) también retarda la evolución del daño
renal.
· La
continuidad en la consulta médica es esencial, no solo
para el control del Lupus activo sino también para
monitorear la hipertensión y el nivel de lípidos y del
tratamiento farmacológico apropiado.
La manifestación cardíaca mas común
en el Lupus, la pericarditis es
generalmente controlada facilmente con drogas
antinflamatorias corticosteroides.
La aterosclerosis coronaria es
la lesión cardíaca de mayor importancia que hemos
detectado en e! 8% de los pacientes. Los factores de
riesgo causantes de esta enfermedad en forma temprana
incluyen: la hipertensión, la hiperlipidemia (colesterol
alto) y la obesidad. Aunque la prednisona puede contribuir
a aumentar los niveles de riesgo los cambios en el estilo
de vida pueden reducirlos.
La hiperlipidemia es
controlable generalmente con la ayuda de un nutricionista.
El tratamiento
farmacológico es a veces necesario también.
La obesidad necesita un
puntual programa de sensibles cambios en el hábito de
comer y una gimnasia constante. Aunque el tratamiento con
fármacos para disminuir e! apetito es frecuente la
cuestión es discutida. Cuando los medicamentos son
suspendidos el apetito retorna y e! peso vuelve a
aumentar.
Aunque tales cambios en
el estilo de vida no atenúan por sí mismos el daño en
los órganos citados ellos pueden limitar la lesión y
mejorar la calidad de vida.
Esta cooperación activa entre médicos y pacientes es
nuestra respuesta. hoy, ante el desafio en el tratamiento
del Lupus.