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El
Lupus también existe en los niños
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Dr.
Ricardo A.G. Russo
Hospital de Pediatría "Juan P. Garraham"
Buenos Aires |
EL LUPUS ERITEMATOSOS
SISTEMATICO no es una enfermedad exclusiva de los adultos. De hecho, una
cuarta parte de los casos se presentan en las dos primeras décadas de la
vida. Si bien es raro por debajo de los 5 años de edad, su frecuencia aumenta
en los púberes y adolescentes, hasta la edad adulta. Los adolescentes
desarrollan LUPUS con mayor frecuencia que los varones de su edad pero antes
de la pubertad ambos sexos se afectan casi con similar frecuencia.
El LUPUS es mucho más
frecuente en los jóvenes de lo que se cree. Según la incidencia demostrada
en otros países (0,6 casos/ 100.000 niños/año), deben existir unos 60
nuevos casos de LUPUS juvenil en nuestro país por año y más de 1000 ya
diagnosticados. En nuestro hospital existen actualmente en seguimiento 85
pacientes con LUPUS y una cuarta parte de los niños comenzó con su
enfermedad antes de los 10 años de edad.
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Los sintomas y
signos con los que comienza la enfermedad en los niños son
similares a los de los adultos. Si bien también en niños el LUPUS es el
gran imitador que puede simular otras enfermedades, lo más frecuente es
que después de un período de algunos meses en los que la joven tendrá
cansancio, anemia y dolores de miembros, se presenten inflamaciones de las
articulaciones y algún tipo de erupción cutánea, que generalmente se
exacera con la exposición al sol. De todas maneras, es más común en los
niños la presencia de fiebre y la inflamación de los ganglios linfáticos
y del bazo.
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Otras de las características
del LUPUS en la infancia es la alta frecuencia de afección renal:
más del 80% de los niños y jóvenes con LUPUS padecen de alguna forma de
nefritis en algún momento de su evolución, siendo bastante frecuentes
las formas más severas (glomerulonefritis proliferativa difusa). La
enfermedad renal es que, como en los adultos, marca el pronóstico de la
enfermedad en la mayoría de los pacientes.
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El LUPUS discoide,
erupción crónica y costrosa que usualmente se observa en la cara, es una
manifestación que raramente se encuentra en los jóvenes. También, el
rash en alas de mariposa parte de los niños y adolescentes con Lupus.
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Pueden existir en los
pacientes adolescentes manifestaciones cardiovasculares similares
a las que ocurren en los adultos tales como pericarditis, alteración de
las válvulas cardíacas y hasta arteriosclerosis prematura y acelerada,
que en algunos casos puede conducir a la enfermedad coronaria y el infarto
de miocardio.
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Las manifestaciones
neurologicas pueden también ser similares a las del adulto,
aunque la corea es más frencuente entre los niños. En los niños y jóvenes
el cambio de carácter o personalidad, o el deterioro del desempeño
escolar pueden ser marcadores tempranos del debut o de una recaída de la
enfermedad.
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Algunos niños con LUPUS
tienen complicaciones que se producen por la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos
tales como cefaleas intensas, trombosis de venas y arterias,
corea, y diversos signos neurológicos. Estos pacientes tambien deben
recibir aspirina a bajas dosis, y en ocasiones anticuoagulante.
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El pronóstico en
los no es muy diferente al de los adultos con LUPUS. Si bien depende
especialmente de la presencia o ausencia de nefritis y de su gravedad,
tambien son muy importantes la regularidad con la que el paciente va a la
consulta, la correcta realización del tratamiento y el evitar los
factores que pueden agravar la enfermedad, como la exposición al sol o la
ingesta de sal (en aquellos pacientes que están recibiendo corticoides).
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El tratamiento
medicamentoso de los niños es similar al de los adultos. Se basa
en la administración de corticoides en las fases de mayor actividad de la
enfermedad, en general con el agregado de hidroxicloroquina. Muchos
pacientes, especialmente los que sufren de negfritis, necesitan también
de los inmunosupresores como la ciclofosfamida (Endoxan).
En tratamiento se confecciona "a medida" para cada paciente, y
en general se trata que el niño siga concurriendo al colegio normalmente,
que se relacione con otros niños o jóvenes, que su crecimiento físico,
psíquico y social sea normal y que paulatinamente asuma la
responsabilidad de su vida.
Al tratar a un niño con LUPUS uno está tratando a toda la familia ya que
los problemas de uno de sus miembros repercute en el resto de ellos.
Esto es particularmente importante a la hora de realizar dietas sin sal,
elegir el lugar de esparcimiento, programar las visitas al médico o
recordar los horarios de los medicamentos.
El manejo del niño y el adolescente con LUPUS es particularmente difiícil
por una serie de razones: e individuo joven es emocialmente inmaduro y
muchas veces no puede conceptualizar la enfermedad crónica y la necesidad
de un seguimiento y un tratamiento continuos.
Tambien el hecho de deber recibir drogas que alteran negativamente la
apariencia física, en un momento d ela vida en que ésta tiene un
importante significado, y la autoexclusión de ciertas actividades al aire
libre por temor a los rayos del sol, hacen que el paciente se sienta
distinto a sus pares y pierda su autoestima. Todo esto lleva
frecuentemente a que no cumpla con las pautas de seguimiento y
tratamiento, con las peligrosas consecuencias.
El adolescente con LUPUS, especialmente si recibe esteroides, debe
convivir con las alteraciones del crecimiento físico y psicológico, las
alteraciones de la maduración sexual, pobre autoimagen, en algunos casos
baja talla, dependencia de la familia, miedo acerca del futuro, problemas
educacionales y de la inserción laboral.
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Otros factores que tornan difícil
el manejo de estos pacientes es la presencia de frecuentes cambios
emocionales propios de la edad que pueden desencadenar recaídas.
Esto hace necesario que distintos profesionales, formen un equipo que
contenga y guie al adolescente enfermo para su mejor atención. El equipo
interdisciplinario debe contribuir a que el adolescente realice una
transición armónica hacia la vida adulta, asistiéndolo en su elección
vocacional con una orientación realista para su situación, guiándolo en
su inserción laboral y estimulando su competencia social.
También deberá buscar los mejores medios para que su atención continué
siendo realizada por un equipo de Reumatología de adultos después de
haber egresado del hospital pediátrico.
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