Lupus
como uno de los temas centrales del Congreso Anual del
Colegio Americano de Reumatología
"LUPUS
fue uno de los temas centrales de este Congreso. Se
destacan en este artículo algunos aspectos
salientes"
Anticuerpos Antifosfolipidicos:
Las características clínicas de los pacientes con LUPUS
SISTEMICO que presentan anticuerpos antifosfolipídicos
fueron objeto de diversos estudios.
Una vez más se confirmó que en estos pacientes la
frecuencia de trombosis vascular y de pérdidas fetales a
repetición es más alta que en la población normal y que
en los pacientes con LUPUS que no tienen estos
anticuerpos. Sin embargo, esto no significa que todo
paciente con LUPUS SISTEMICO que presenta anticuerpos
antifos-folipídicos (aproximadamente el 40 %) tendrá
trombosis venosa o arterial, o ambas, o pérdidas fetales.
De hecho, la mayoría de estos pacientes no presenta
ninguna complica-ción, aunque estadísticamente en
presencia de estos anti-cuerpos, la frecuencia es mayor.
Hoy en día hay consenso que los pacientes que presentan
trombosis vasculares o venosas tienen que ser sometidos a
un régimen de anticoagulación durante
tiempo prolongado. De otro modo, los episodios de
trombosis que a veces son cerebrales, tienen tendencia a
repetirse. Como LUPUS SISTEMICO es una enfermedad de
mujeres jóvenes, en edad fértil, la posibilidad de pérdidas
fetales a repetición es, desde luego, un problema clínico
frecuente. Estas pacientes, en caso de embarazo deben ser
seguidas por obstetras que estén familiarizados con las
posibles complicaciones asociadas a la presencia de estos
autoanti-cuerpos. El caso más dramático es el de las
pacientes con estos anticuerpos que han tenido varias pérdidas
fetales y todavía no tienen ningún hijo.
Afortunadamente, la prevención de pérdidas fetales se ha
desarrollado bastante. El tratamiento a partir del momento
de la fecundación y durante el embarazo, con aspirina
y heparina administradas dia-riamente, es
capaz de hacer llegar embarazos a la etapa final con
viabilidad fetal.
Diversos
agentes en adición a los ya conocidos se están ensayando
en los pacientes con LUPUS SISTEMICO. La lista es muy
larga y muchos estudios están aún en sus comienzos.
Mencionaremos dos de estos agentes que han sido objeto de
una experimentación más prolongada y respecto de los
cuales hay algunas conclusiones:
Metotrexate:
Es un agente anticanceroso que a dosis bajas es usado en
forma rutinaria en pacientes con Artritis Reumatoidea. Su
empleo ha cambiado sustancialmente el pronóstico clínico
de los pacientes con esta enfermedad. La Artritis
Reumatoidea es también una enfermedad autoinmune y
pariente cercana del LUPUS.
Esto ha llevado a pruebas terapéuticas en pacientes con
LUPUS SISTEMICO. En el momento actual se puede decir que
un grupo no desdeñable de estos pacientes con LUPUS
SISTEMICO LEVE (sin compromiso de órganos nobles) puede
responder al METOTREXATE, sobre todo en lo concerniente a
síntomas generales, fatiga, dolores articulares, lesiones
pleurales o pericárdicas y lesiones en piel. Todas las
evidencias indican que METOTREXATE puede ser usado en el
futuro en escala mayor para el tratamiento de
manifestaciones menores de LUPUS SISTEMICO. También
existe acuerdo en que esta droga es ineficaz para el
control del compromiso orgánico MAYOR en el LUPUS
SISTEMICO (compromiso renal, cardíaco, cerebral o
pulmonar).
DHEA:
Muy publicitada en el hemisferio norte como la
"hormona de la juventud", es una hormona
natural, masculinizante, que existe normalmente en los
seres humanos. Ha sido utilizada en LUPUS SISTEMICO y en
otras enfermedades afines. De qué forma las hormonas
femeninas influyen en la generación de LUPUS no se sabe
pero el hecho de que la enfermedad predomina netamente en
mujeres jóvenes en edad hormonal, induce a tratar de
neutralizar esa influencia hormonal con drogas
antagonistas.
DHEA ha sido probada, en una dosis baja, en casi 200
pacientes, en una investigación multicéntrica que
involucró a 9 Universidades, contra un placebo en un
estudio doble ciego. Es decir, algunas pacientes
recibieron la hormona DHEA y otras recibieron pastillas
con el mismo aspecto pero que sólo contenían azúcar.
Por supuesto, ni los médicos ni las pacientes conocieron
cual de los dos agentes eran suministrados hasta el final
de la investigación, momento en el que recién se rompe
el código secreto.
Algunos pacientes sometidos a DHEA durante 9 meses
desarrollaron manifestaciones leves de masculinización:
acné, aumento de vello, que desde luego revirtieron con
la suspensión de la hormona. Llamativamente las pacientes
que recibieron la hormona y no el placebo no tuvieron
irregularidades menstruales.
La conclusión hasta ahora es que el agregado (y no el
reemplazo) de DHEA a las drogas normalmente usadas para
LUPUS, puede contribuir a controlar manifestaciones
menores de la enfermedad y, por lo tanto, mejorar el
estado general de las pacientes con LUPUS.
Nefritis
Lupica
Drogas Inmunodepresoras:
Como en todos los Congresos que se realizan acerca de
LUPUS SISTEMICO, en éste también se centró la atención
en la principal amenaza para el paciente con LUPUS
SISTEMICO, que es la NEFRITIS LUPICA.
Cabe aclarar que el uso de las drogas inmunodepresoras es
sólo para las formas SEVERAS de NEFRITIS LUPICA y que la
única forma de conocer la gravedad de la lesión es a
través de la BIOPSIA RENAL, que permite individualizar el
tratamiento. Es muy difícil tratar NEFRITIS LUPICA sin
saber la importancia de la NEFRITIS que se está
enfren-tando. Esto sólo se puede conocer con el
relativamente sencillo procedimiento de la biopsia renal
que, desde luego, en Reumatología clínica es, hoy en día,
rutinaria.
Se confirmó que el tratamiento de las formas severas de
NEFRITIS LUPICA con Corticoesteroides exclusivamente es
inferior al tratamiento combinado de Corticoesteroides y
drogas inmunodepresoras. Las siguientes son las utilizadas
para estos fines: la CICLOFOSFAMIDA (Endoxan) que se
administra por vía endovenosa, en forma periódica y la
AZATIOPRINA (IMURAN) que se administra por vía oral, en
forma diaria. En el momento actual no hay un claro
consenso de cuál de estos dos agentes es el más
efectivo, si bien hay una tendencia generalizada o
preferir CICLOFOSFAMIDA, por el sencillo motivo de que los
estudios publicados de mayor renombre, realizados de las
Universidades más serias, han demostrado resultadosmuy
claros con CICLOSFOSFAMIDA mientras que los llevados a
cabo con AZATIOPRINA se han efectuado en menor cantidad de
pacientes.
El principal problema de la CICLOFOSFAMIDA es el de
producir daño ovárico, lo cual en una enfermedad de
mujeres jóvenes en edad fértil merece la mayor atención.
La frecuencia de AMENORREA (interrupción definitiva de la
menstruación) y, por lo tanto, de infertilidad, aumenta
notablemente cuando la CICLOFOSFAMIDA es administrada
después de los 25 años y cuando la dosis total acumulada
supera los 15 gr. Cabe recordar que la dosis habitual es
de 1 gr./mes. Por lo tanto la infertilidad inducida por la
CICLOFOSFAMIDA está directamente vinculada a la edad de
la paciente y a la dosis acumulada. Generalmente, las
pacientes jóvenes, de alrededor de 15 a 20 años, reciben
CICLOFOSFAMIDA en tratamientos prolongados sin presentar
esta complicación.
Después de los 30 años la posibilidad de AMENORREA
permanente e infertilidad perpetua es muy alta.
Por otro lado, se sabe que hay grupos médicos que
prefieren la CICLOFOSFAMIDA y otros que prefieren la
AZATIOPRINA. Una tendencia muy reciente que se observó en
este Congreso es que hay, hoy en día, muchas autoridades
que prefieren comenzar el tratamiento con CICLOFOSFAMIDA y
después de obtenida una mejoría inicial, prolongar ese
efecto beneficioso con AZATIOPRINA. De todas maneras,
también existe una tendencia a aceptar que una u otra
droga tienen una eficacia similar. Lo que cobra mucha
importancia es la magnitud de las dosis. Dosis
insuficientes no proveen beneficio.
Transplante
Renal:
Una parte muy importante del Congreso fue destinada a los
transplantes renales en pacientes con enfermedades reumáticas
e insuficiencia renal. No se puede negar que hay un grupo
de pacientes con NEFRITIS LUPICA, afortunadamente cada vez
más pequeño, que no responde a todo lo que se acaba de
exponer. Es decir, no responde al tratamiento prolongado
con Corticoesteroides más drogas inmunodepresoras y
desarrolla INSUFICIENCIA RENAL, y entra en programas de
Hemodiálisis crónica. Llamativamente en estos pacientes
en Hemodiálisis crónica el LUPUS tiende a perder
actividad clínica durante el período de Hemodiálisis,
por motivos que se desconocen.
Desde luego, estos pacientes en la medida de lo posible
tienen que ser transplantados y en este punto, una vez más,
se presentaron evidencias de que la sobrevida de los
transplantes renales en LUPUS es parecida a otras
enfermedades crónicas y que la recidiva del LUPUS en el
órgano transplantado es de ocurrencia poco frecuente. Es
una preocupación natural en al paciente transplantado el
temor a la recidiva de la enfermedad en el nuevo órgano.