Cómo se
trata el Lupus?
El tratamiento del Lupus no
solamente incluye el prescribir medicinas cuando es
necesario, sino un programa total que ayude a mejorar la
condición del paciente. Uno de sus aspectos más
importantes es la educación del paciente y su familia.
Esta educación debe ser positiva pero al mismo tiempo
objetiva. Una visión distorsionada de la enfermedad
aparece en aquellos individuos que son informados en forma
errónea y que sólo reciben los detalles negativos de la
afección. Un ejemplo de esta sobre-dramatización suele
ocurrir especialmente en algunos medios de comunicación
(teleteatros, reportajes superficiales, etc.).
- Algunos médicos
sobrepasan las precauciones del tratamiento y
recomiendan completo descanso con un esfuerzo mínimo,
en cualquier momento. Claro que algunos pacientes
padecen de una fatiga profunda, para la cual se
necesita más que reposo. El hecho es que el médico
debe estimular la actividad y aconsejar al paciente
que continúe su labor normal. La enfermedad por sí
misma establece sus propios límites en cuanto a la
actividad y al trabajo. El enfermo de Lupus debe
descansar cuando se sienta fatigado, pero la mayor
parte del tiempo debe ser capaz de una actividad
normal. Es aconsejable seguir un programa de
ejercicios que incluya el caminar, la natación, la
bicicleta y otras actividades que no requieren gran
capacidad atlética pero mantienen el tono muscular,
aumentando la sensación de SALUD en el individuo.
Definitivamente no hay razón por la cual aquellos
pacientes que son deportistas tengan que suspender la
práctica de su deporte, con tal de que se protejan
del sol y de la fatiga. Cabe advertir que cada persona
debe consultar con su médico sobre el tema. La falta
de actividad simplemente puede llevar a un incremento
de debilidad, al aburrimiento y a la falta de
autoestima, factores que son realmente dañinos tanto
para el paciente con Lupus como para su familia.
- La actividad sexual
normal no debe ser disminuida, aun en casos en que la
enfermedad aumente, siempre que la pareja asi lo
desee. Se debe recordar que, a veces, debido a la
fatiga, las emociones, al dolor y otras razones, uno
de los cónyuges puede no tener deseos sexuales por el
momento. Esto no debe interpretarse como una forma de
rechazo por su pareja.
- La exposición al sol
debe consultarse con el médico, en forma individual,
de acuerdo a las experiencias de cada paciente. Se
aconseja para la protección la utilización de
lociones o cremas con un factor superior a 15.
- Tanto el paciente con
Lupus como su médico, deben recordar que el tener
esta enfermedad no los previene de contraer otras
enfermedades comunes. Se debe tener cuidado y asegurar
que una infección acompañada de fatiga y fiebre no
se mal interprete como un aumento en la actividad del
Lupus, cuando en realidad se debe a un problema de
tipo infeccioso, es decir, un virus o una bacteria.
Los pacientes con Lupus son más susceptibles a la
infección, debido al desequilibrio en la habilidad de
regular su sistema inmunológico y también debido a
los efectos de las drogas utilizadas en la terapia.
-
Sin lugar a dudas,
la forma predominante de terapia, hoy en día, son los
medicamentos. Es de suma importancia entender que la
mayoría de las drogas que se usan para el tratamiento
del Lupus, aún la aspirina, suprimen el proceso de la
enfermedad en sí mismo. Algunas personas tienen la
idea errónea de que las drogas únicamente sirven
para enmascarar los síntomas o el dolor. Esto no es
verdad. Aunque todavía no existe un tratamiento para
curar el Lupus, las drogas que se administran
desinflaman los tejidos, modifican las funciones del
sistema inmunológico y mantienen las funciones en
otros sistemas del cuerpo.
-Medicamentos
Antiinflamatorios No Corticoesteroides
Estos medicamentos son
recetados para una variedad de enfermedades reumáticas
entre las que se incluye el Lupus. Estas especialidades
farmacológicas incluyen: aspirina, ibuprofén,
indometacina, sulindac, tolmetin y otros. Estos agentes
interfieren en la producción de prostaglandinas, que son
un número de substancias químicas relacionadas con la
inflamación.
Algunos son importantes en la regulación del sistema
inmunológico. Estos medicamentos son de gran valor en el
tratamiento del Lupus porque disminuyen la producción de
ciertas prostaglandinas lo cual a su vez, disminuye la
inflamación, que es una de las causas mayores del daño
orgánico en los pacientes con Lupus. Cada uno de ellos
actúa en forma diferente y de ahí que unos sean más
efectivos que otros en diferentes pacientes. El desarrollo
de las especialidades farmacéuticas antiinflamatorias no
corticoesteroides, progresa diariamente y podemos esperar
nuevos medicamentos en un futuro no lejano.
La mayoría de estas
drogas sólo se administran con prescripción médica. Sin
embargo, la aspirina y otros productos están al alcance
del público en general. Muchas personas no consideran que
la aspirina es un medicamento antiinflamatorio no
corticoesteroide, y puede actuar con potencia y
efectividad en el tratamiento de la inflamación benigna.
Hoy en día se sabe que, aunque más conocida por aliviar
el dolor y la fiebre, la aspirina disminuye la inflamación
y obstaculiza la síntesis de la prostaglandina. Como
sucede con otros medicamentos antiinflamatorios no
corticoesteroides, la aspirina no es completamente inocua
y puede ocasionar irritaciones en el estómago, que pueden
llevar al sangrado estomacal, de tal manera que los
pacientes no deben automedicarse, aún con aspirina, sin
supervisión médica.
-Paracetamol
Es un analgésico de acción moderada que se utiliza en
lugar de la aspirina para aliviar el dolor. Tiene la
ventaja de no irritar el estómago, pero no es tan
efectivo para disminuir la inflamación. El Paracetamol no
es corticoesteroide ni antiinflamatorio.
-Corticoesteroides
(Derivados de la
cortisona)
Los medicamentos denominados Corticoesteroides, como la
prednisona y otros, disminuyen la inflamación pero al
mismo tiempo suprimen la función del sistema immunológico.
La prednisona es un corticoesteroide sintético, semejante
a la hidrocortisona, que es uno de los corticoesteroides
producidos por el propio cuerpo. Impiden la proliferación
y la interacción del sistema inmunológico y logran que
las células T se establezcan en el tejido linfoide,
previniendo así que éstas se concentren en las zonas de
inflamación. También inhiben la secreción de enzimas
proteolíticas (que digieren proteínas) por las células,
que destruyen los tejidos e impiden que algunos tipos de
estas células abandonen el torrente sanguíneo para
agruparse en las zonas de inflamación. Esta combinación
de efectos da por resultado una disminución notable de la
inflamación.
Inhiben, además, la
lnterleucina-I que tiene un papel importante tanto en las
interacciones de las células del sistema inmunológico
como en el inicio de la fiebre.
Los corticoesteroides
son muy potentes en el tratamiento del Lupus y constituyen
la terapia fundamental en los pacientes con complicaciones
renales o de otros órganos principales. Son muy valiosos
para tratar los brotes. En muchos pacientes se mantiene un
buen control de la actividad de la enfermedad y se
previenen exacerbaciones. Sin embargo, los
corticoesteroides tienen un gran número de efectos
colaterales y deben utilizarse bajo el estricto control médico.
-Medicamentos
Antimaláricos (Antipalúdicos)
La cloroquina y la
hidroxicloroquina son muy útiles en la terapia del Lupus
en algunos individuos, especialmente en el tratamiento de
las lesiones de la piel y la artritis del Lupus. No
obstante, pueden raramente causar daño en los ojos, por
lo que se recomienda exámenes periódicos por un oftalmólogo.
-
Medicamentos Citotoxicos
La azatioprina (Imurán)
y la ciclofosfamida pertenecen a un grupo de agentes
conocidos como citotóxicos o inmunosupresores. Son muy
valiosos en el tratamiento de pacientes que requieren
dosis excesivas de corticoesteroides o cuando la
enfermedad no se puede controlar con dosis altas de
cortisona o usados en combinación con cortisona, si se
presenta algún tipo de lesión renal.
El paciente con Lupus
necesita aprender a reconocer el principio de las etapas
de actividad de la enfermedad. De esta manera, puede
ayudar al médico a cambiar o intensificar la terapia, si
es necesario. Los exámenes de laboratorio, efectuados
periódicamente, son de gran beneficio ya que muchas veces
los síntomas preceden la exacerbación de la enfermedad,
pero otras veces, los exámenes de sangre pueden indicar
el comienzo de la actividad de la enfermedad, aún antes
de que el paciente experimente los síntomas de la
exacerbación. Por lo general, cuanto más temprano se
determine la exacerbación de la afección, más fácilmente
se puede controlarla. Además, se puede prevenir la
posibilidad del daño tisular (orgánico) permanente y
reducir el tiempo durante el cual el paciente necesita
dosis altas de medicamentos.