ࡱ> -/,9  bjbj .& l     )66666666$ v666666666666* `sGq 0)u  u Residente: Nicols Vucnovich Htal Jos T. Borda La Ilusin de lo Inmediato El optimismo con que el espectador se acomoda en el cine frente a la obra de un director ya conocido, y la esperanza de que esta impacte en l a modo de afectacin subjetiva, denota no solo ingenuidad. El individuo ha sido persuadido de que la industria cinematogrfica, gracias a la violencia de la imagen, al tamao de la pantalla y al realismo de su tcnica, lo conmovern profundamente. Sin embargo, hay un momento de insatisfaccin que denuncia tal engao: no es xtasis ni plenitud lo que experimenta el espectador al salir de la sala, sino vaco y pura reiteracin. La misma cotidiana experiencia que lo defrauda durante el da se repite en su tiempo libre. La violencia del realismo que resuma la tcnica cinematogrfica es la que se impone al sujeto como verdad, apabullndolo. Esta verdad, que no lo es suficientemente, lo precipita en el vaco, ya que no encuentra subjetividad en la obra donde poder alojarse. Con respecto a la produccin de la cultura de masas, Kitsch o Midcult (1 ), estas oscilan entre 2 polos: la provocacin de efectos y la divulgacin de formas. La primera en relacin a la caracterstica formal del mensaje y la segunda a su dimensin sociolgica. El realismo de la tcnica provoca un efecto al irrumpir violentamente, naturalizando un sentido y garantizando la divulgacin de las formas. Tambin la psiquiatra posmoderna, cuando es especulacin refugiada en la estadstica y en los conocimientos neurobiolgicos, seduce al individuo al administrar los sntomas y organizarlos en trastornos. El hombre que sentado frente a su TV se reconoce sin sorprenderse en la descripcin que se hace del trastorno depresivo mayor, presiente con resignacin que tendr que comprar su cura a los auspiciantes de ese programa. Pero los beneficios son evidentes: la autoridad con que la psiquiatra dispone de los sntomas y los agrupa, hacen que el paciente no tenga ya que ensuciarse las manos sobndolos. Su depresin ya no le pertenece; a partir de ahora es patrimonio neurobiolgico. Bastar con que complete un test y responda a preguntas escogidas del repertorio mdico. Como al salir del cine, el hombre se precipita en el abismo de una verdad que no le pertenece, que est en manos de la tcnica porque es la verdad de un objeto. Es el vaco que anuncia la salida de la subjetividad. El origen de este destino comn, que es el devenir administrado de la experiencia esttica y la experiencia frente al sntoma en hbito estandarizado, debemos buscarlo en una cualidad que comparten. Tanto el poema como el sntoma contienen, por lo menos, un sentido, un mensaje de caractersticas peculiares. En ambos casos es este un decir acerca del sacrificio del artista y del neurtico, de sus renuncias por vivir en sociedad. Lo resignado se agita en la obra de arte y en el sntoma. Los dos conmueven porque confrontan al sujeto con una verdad fundada en el placer, que fue olvidada. Es el reencuentro del sujeto con esta verdad la condicin de la subjetividad. Es la nostalgia de esta verdad la que nos empuja al sntoma y a la experiencia esttica. Lo que hay de correcto en las teoras sexuales infantiles se funda en las pulsiones. Hay una predileccin por esta opinin que se apoya en una satisfaccin. Sin embargo esta pasa a otro plano (inconsciente), permaneciendo en el plano dominante la que sealar al nio como bueno (2). El reencuentre que se da en la experiencia esttica o en el sntoma es clandestino; a oscuras. Es como tropezar sin saber con qu, quedando el dolor como nico testimonio del encuentro. La administracin de esta experiencia fue iniciada por el psicoanlisis silvestre, al inaugurar la ilusin de un sentido inmediato y evidente, de un mensaje unvoco y predecible. La industria termin de consolidar esta ilusin; anula la posibilidad de encuentro en el sntoma y en el arte, al tiempo que pretende agilizarla. Se termina renunciando as a la posibilidad de sentido en ambos productos de la subjetividad. Freud explica que la habilidad del poeta consiste en sobornarnos con el placer formal, esttico (3), para facilitarnos una satisfaccin mayor y ms profunda: la de gozar de nuestras fantasas sin avergonzarnos. Esta distincin entre un placer esttico o formal y un placer ms profundo (o los 2 polos del Kitsch: provocacin de efecto por la forma del mensaje (realismo) y la divulgacin de formas, en el plano sociolgico), esta distincin a partir de la cual la tcnica queda relegada a un papel formal y accesorio, es el trampoln ideolgico desde el cual salta y se eleva una tcnica que anula al sujeto. As es como la psiquiatra organiza el decir de un paciente, a travs de las preguntas que dirigen la entrevista, de los recortes hechos al discurso para ordenarlos luego como evidencias de sntomas y signos. Puede pasar que el psiquiatra se desanime al ver que este ordenamiento no resplandece como el de los catlogos de los cuales estudia, pero desatiende esta sensacin. Prefiere pensar que su formacin clnica es insuficiente o que los vicios de la subjetividad lo alejan de la verdad. Afirmar que es el saber cientfico el que conduce su trabajo, o el conocimiento neurobiolgico el que fuerza la comprensin de un paciente, que sigue sin cuadrar, es ms que ingenuo. Cuando la industria entra con violencia en la clnica disfrazada de conocimiento y de verdad y el psiquiatra elige reproducir su discurso, porque es poderoso, este mismo termina retornando sobre los dos, sometindolos y monopolizando el camino hacia los psicofrmacos. Al desconfiar de la inmediatez de comprensin que nos brinda la tcnica, se pone en evidencia la inmensa brecha que establece. La angustia y el desamparo que supone renunciar a esta farsa, es tan solo la otra cara de la renuncia a la experiencia esttica y al sntoma. Referencias: 1: Eco Umberto, Apocalpticos e Integrados, Lumen, Barcelona, 1985 2: Freud, Teoras Sexuales Infantiles, Obras Completas tomo 4, Biblioteca Nueva, Madrid, 1997. 3: Freud, El Poeta y el Fantaseo, Obras Completas tomo 4, Biblioteca Nueva, Madrid,1997. 12N 8O  CJmH ,sH ,5\mH ,sH ,5CJaJmH ,sH ,CJaJmH ,sH ,mH ,sH , 123NO ` a YZ[\56=>$a$  O  d$a$,1h. 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