EN EL PRINCIPIO

por Raúl

Era de noche.
Fiel a su amo
el perro siguió
a pesar de tanta miseria.
El pan comió cada día afuera
y el hogar se incendió.
Aunque el sol se pone cada día,
El resto duerme hasta más tarde.

Sufrimos un largo tiempo hasta que la revista volvió a funcionar. Por cambios en el Borda, la población de internos comenzó una etapa para transformarse en un hospital para pacientes que no sean crónicos. A pesar de lo positivo de la idea, mi trabajo era justamente con los que contaban con mucho tiempo para el aprendizaje. Fue así en donde pareció que todo terminaba. Un paciente llamado Jaime a quien ya conocen por “expresión” Nº 2 en el artículo titulado Hombre de la Calle, un día dijo: “Esto ya no es como antes... no pasa nada”.

Y era así: el taller había cumplido su plazo. Me dolió mucho, pero extrañamente, aún con quejas y reproches, continuaron la concurrencia. Se agregaron nuevos que se negaron absolutamente a escribir. Entonces propuse leer textos, pero los gustos eran diferentes.

En lo que consideraba el final del camino, comenzó otro pero no me di cuenta. Tal es así que Raúl ingresó al grupo en septiembre, a los 12 días de internado y un día dejó esta poesía: no lo pude registrar.

Hace unas semanas, los pacientes empezaron a escribir sobre textos de Beltolt Brecht. Hoy, 2 de octubre, al ver la producción les anuncié que iba a enviar sus trabajos a Internet. Se retiraron y Raúl se quedó para la clase de computación. Es ahí donde encuentro la poesía y nos empezamos a reir porque ninguno se acordaba. Entonces le dije: “Lo tuyo va primero”.

Lidia Lafon