EL CISNE CANTA ANTES DE MORIR
Por Leonardo
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Conclusiones Fantásticas Como conclusión de nuestros relatos imaginarios por la Historia, relataré cómo eran las cosas reales, en relación a cierto origen o génesis fantástico. Quizás, el poder de la fantasía humana, sea de ir más allá de la realidad y concebir todo perfectamente. En el origen... la vida era un sueño donde el hombre se sentía feliz, porque el amor se manifestaba en toda su plenitud. Pero al despertar, comprendemos la irrealidad del sueño, asistimos impávidos a lo real, y somos testigos de su torrente turbio. El hombre era un ave alada, semejante a un dios: sus alas lo hacían ascender a un cielo puro de ideales, mientras sus pies se aferraban a la tierra. Cuando el hombre cesó de tal estado, se transformó en un animal racional. El mundo era un Paraíso hermoso, pleno de armonía, en el cual todo se elevaba a su potencia perfecta. Paraíso que, descripto en los aires metafísicos como una estrella luminosa, ahonda en el ser del alma humana, para ser la razón de un estado ideal, que reina eternamente en los cielos, y que, al volver a la tierra se transforma en el mundo real donde existe el sufrimiento del hombre. Todo, en el origen era Verdad. La mentira no existía ni el error tampoco. El hombre tenía plena posesión de la Verdad, por eso era perfecto. La mentira nació del primer hombre que mintió, persona que fue llamada sofista. Desde entonces, la humanidad no pudo conocer la Verdad, mas la buscó en vano e irremediablemente. En el origen, los cielos y la tierra eran Uno, con Dios y el hombre. Dios existía en la tierra de los hombres. El ser humano no cometía pecado, vivía en estado virginal de inocencia. Después del primer hombre que pecó, Dios se elevó a los cielos, abandonó el mundo a su suerte y lo condenó al infierno de la tierra. Sólo existía el Bien, la Paz y la Armonía entre las cosas, la condición humana era perfecta. Hasta que un ser quiso ser superior a Dios y declaró la guerra: entonces fue "el lloro y el crujir de dientes". En el origen... una mujer estaba enamorada de un hombre. Ambos eran felices en la pareja. Eran los cielos del amor en la tierra. Era un mundo de dos. Vivían el uno para el otro, entre rosas de nubes y capullos de seda y cristal. Hasta que la mujer, engañó a su pareja con otro hombre. Desde entonces nació en la tierra el odio y las relaciones de conveniencia. En el origen Jesucristo existía, y vendrá para juzgarnos al fin de los tiempos. |