EL CISNE CANTA ANTES DE MORIR

Por Leonardo

La Vida

Cuenta la leyenda, que hace muchos años, en el reino de Florencia, existía un conde llamado Nabucodonosor. Estaba afincado en una soberbia mansión amurallada. Por doquiera tenía guardias y sirvientes, y sus habitaciones relucían como el oro.

Nabucodonosor vivía en medio de la solemnidad. Las normas de la nobleza le prohibían hacer muchas cosas. Debía observar una conducta intachable y cuidar su moral. Además, tenía que estudiar en la Academia Real. No podía trasnochar, ni beber licores. Debía ser moderado en la comida y, a pesar de todo, era vigilado por los mayordomos.

El conde vivió en tales condiciones severas por mucho tiempo, observando todas las normas reales. Empero, llegó el día en no pudo soportar más tal situación. Estaba muy cansado de tanto rigor, diría, hastiado de todo. Comprendió que lo que quería era vivir la vida libremente y feliz, recogiendo todo lo que ella tiene. Se dio cuenta de que en medio de la nobleza siempre regirían las prohibiciones. Entonces penso escaparse la Casa Real, abandonar la mansión, irse al pueblo a vivir la vida, para así poder realizar sus sueños de felicidad.

Una noche, cuando todos los nobles dormían, aprontó su cabalgadura y escapó. Cabalgó durante toda la noche en medio de la espesa niebla del bosque. Iba rumbo al pueblo en busca de placeres y aventuras.

De pronto, cuando amanecía, escuchó una voz que lo llamaba desde lejos. Se detuvo, se situó a un lado del camino y volvió a escuchar la voz:

- ¡Nabocodonosor...! ¡Nabucodonosor....! ¡Esperadme...!

- ¿Quién me llama? - preguntó alzando el sonido de su voz.

En ese momento vio venir, caminando a lo lejos, a una mujer. Era un Hada. Una mujer hermosa que al llegar frente a él, habló:

- Soy el Hada de la Vida y he venido a buscarte.

La mujer sabía de la necesidad de vivir del conde y quería ayudarlo. Nabucodonosor preguntó:

- ¿Ha venido a buscarme la Vida...? ¿Qué es la Vida...? !Oh Hada!

- Ven conmigo y lo sabrás.

Ambos subieron a la cabalgadura y recorrieron un buen trecho en absoluto silencio. Por fin el Hada habló:

- Hemos llegado al bosque de araucarias de los Tres Caminos de la Vida.

- ¿Cómo es eso?

El Hada le explicó que en ese bosque nacían tres caminos, y según cual se eligiese seguir, viviría vidas diferentes. El conde preguntó:

- ¡Dime, Oh, Hada de la Vida...! ¿Cuál es el primer camino?

- El primero es el de la vida recta y noble. Está reservado a unos pocos porque en él se halla la gloria. Es difícil y esforzado. Si lo sigues, volverás al palacio para vivir moralmente.

- Ah! ¡Muy bien! - respondió el conde y seguidamente preguntó:

- ¡Oh, Hada! ¿Cuál es el segundo?

- El segundo es el de la mala vida. Si lo sigues, hallarás todo tipo de placeres, vicios y borracheras. No trabajarás y vivirás el amor con desenfreno. Es una opción fácil, que siguen los malvados en busca de perversiones.

- ¡Bien! ¡Muy bien! Ya lo sé. ¡Dime, oh Hada! ¿Cuál es el tercero?

- Es el de la vida larga y triste. Es la vida anónima. Lo sigue la mayoría de los hombres, que sin ninguna gloria, viven muchos años con profunda tristeza.

Nabucodonosor escuchó con atención el relato del Hada sobre la existencia de los Tres Caminos de la Vida que yacen en el bosque de araucarias. Meditó largo rato. El Hada volvió a hablar:

- Debes elegir uno de los tres y seguirlo hasta el fin. No debes equivocarte, porque una vez elegido, no es posible el retorno. Además, al final del camino, sabe que te estará esperando la muerte.

El conde tembló. Estaba temeroso e indeciso. Recordó que buscaba vivir la vida, y por eso, había escapado de la Casa Real. Quería vivir feliz. Pensó que si elegía el camino de la mala vida, gozaría de muchos placeres. Pero tenía miedo de equivocarse. Mucho miedo. Entonces, dirigiéndose al Hada, le dijo:

- ¡Oh, Hada de la Vida! Quiero tu consejo para elegir el mejor camino. No quiero equivocarme en una elección tan difícil. ¿Qué me dices?

- El mejor es el camino de la vida recta. Es un sendero en el cual deberás luchar. Pero la lucha te traerá como consecuencia, la gloria. ¡Elígelo! ¡Debes triunfar en la vida!

Nabucodonosor, sin titubear, siguió el camino de la vida recta. Cruzó el bosque de araucarias y regresó al palacio. Vivió honradamente muchísimos años y logró el triunfo.

Continúa relatando la leyenda, que en generaciones posteriores, muchísimos hombres siguieron el camino de la mala vida. Se entregaron al placer y al vicio, y lograron así, una condena universal.