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Apocalipsis
Colaboración de Carlos

Hemos leído y escuchado tantas veces profecías apocalípticas sobre el fin del mundo, en donde muchos de espíritu sensible llegaron a suicidarse para no afrontar ese momento. En mi caso no le presto mucha atención, pero días atrás leí una revista de divulgación científica que hablaba sobre el fin.

Parece que el mundo científico opinan decididamente que sí, tan sólo no se ponen de acuerdo en la forma pues difieren. Unos opinan que moriremos congelados a más de 273 grados bajo cero, y otros, que seremos calcinados a miles de grados. Sus discusiones se limitan al cómo y cuándo de este final, en el que todos están de acuerdo sin excepción.

Esto intranquiliza, pues ya no se trata se místicos seres con visiones apocalípticas sino de hombres de ciencia que deducen a través de la observación y experimentación en laboratorio.

Pero en mi caso aconsejaría que no nos suicidemos pues no queda un largo tiempo para vivir y perfeccionar nuestra vida, si así nos lo proponemos.

Según los hombres de ciencia, este pequeño planeta llamado Tierra, nace en el Universo hace cinco mil millones de años, casi conjuntamente con el Sol, y según los cálculos efectuados por astrofísicos de vanguardia, le quedan aproximadamente otros cinco mil millones de años para desaparecer, porque el Sol, siguiendo las pautas de vida y muerte de las estrellas, habrá consumido todo el hidrógeno que sirve de combustible, dice la revista, y sintetizando helio en su núcleo, elemento que necesita mucha más temperatura para su combustión nuclear.

Con su horno apagado nuestra estrella se contraerá bajo la acción de fuerza de gravedad. Al contraerse, la fricción hará que se caliente y alcanzará la temperatura de combustión del helio, entonces se producirá una explosión tras la cual alcanzará un tamaño muchas veces superior al actual, por lo cual, su gigantesco perímetro de tragará literalmente varios planetas: Venus, la Tierra y también Marte.

Si la raza humana sobrevive cinco mil millones de años más, tendrá otro lugar donde vivir y verá cómo muere en forma inevitable el mundo que nos vio nacer.

Pero además, si es que la raza humana logra sobrevivir, tendremos otro inevitable: cuando se mezcla una sustancia fría con otra caliente y se deja pasar el tiempo necesario, ambas llegarán a tener exactamente la misma temperatura, y si una de ellas no puede preponderar, es su fin.

El espacio en el cual flotamos tiene una temperatura de 270,3 grados bajo cero y nuestro planeta pierde su grado de combustión, se va enfriando, y es así que el frío y el calor se nivelarán a una misma temperatura. Dicen que cuando la entropía sea máxima, ya todo el Universo habrá muerto, aunque después aclaran que el universo puede llegar al final de varias formas.

Esperemos que entre tantas posibilidades de destrucción haya alguna de vida ( por si existimos de alguna forma bajo la ley kármica del hombre ).

Traigo a colación este fragmento de la ciencia filosófica hindú pues es lo que más se parece al respecto con la teoría del fin y reabsorción de nuestro Universo, pero aclaro nuevamente que aún nos queda por vivir mucho más de lo que podemos imaginar y ser felices.

 

( Agradecemos especialmente esta colaboración de Carlos, quien dado de alta continúa colaborando con nosotros. Tuvo esta actitud desde sus inicios en el Taller: ideas para mejorar el material, iniciativas en proyectos que se realizaron y participación en un video que aún no hemos compaginado.
Gracias otra vez ... )


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