Espasmo Hemifacial:

El espasmo hemifacial es un movimiento anormal del párpado, tipo mioclónico, bastante común, que afecta a
ambos sexos, con predominio en la mujer y que aparece generalmente entre la 4ª y 6ª década de la vida.
El cuadro clínico se caracteriza por contracciones de la musculatura inervada por el nervio facial, en forma
involuntaria, que se sucede con breves intervalos, rápidos, con carácter de espasmo y que afectan
predominantemente el lado izquierdo de la cara. Las contracciones al principio sólo se circunscriben a los
músculos periorbiculares, que se contraen espontáneamente; conforme la enfermedad progresa, participan
también otros músculos faciales ipsilaterales, en ocasiones también la mandíbula, la lengua, el cuello y la
garganta. 
Estos movimientos espasmódicos son exacerbados por el stress, las luces intensas, la lectura. Generalmente
desaparecen al dormir, aunque algunos pacientes refieren que aún durante el sueño presentan movimientos
periorbiculares y lagrimeo.
La causa del espasmo hemifacial es la compresión pulsátil del nervio facial por un vaso anómalo, generalmente
la arteria cerebelosa postero-inferior, cuando emerge del tronco cerebral. Es menos frecuente el espasmo
debido a malformaciones arterio-venosas, tumores del ángulo pontocerebeloso o distonía oromandibular.
No es de esperar la remisión espontánea de estos trastornos, por lo que el tratamiento puede ser clínico, por
medio de la inyección de toxina botulínica, o quirúrgico.

La toxina botulínica es una neurotoxina inhibidora de la liberación de acetilcolina, el neurotransmisor
responsable de la contracción muscular. Una vez inyectada localmente, se une rápida y firmemente al músculo,
produciendo una parálisis transitoria con posterior relajación del mismo. El determinante más importante del
éxito del tratamiento es la selección adecuada de los músculos apropiados. Esto se logra mediante el examen
cuidadoso del paciente sintomático, observando la severidad y la extensión de los espasmos.
Los efectos iniciales del tratamiento se pueden detectar a los 3 días días de la inyección, alcanzando su pico
máximo a las dos semanas y su acción dura de 6 a 8 meses, pudiendo repetirse indefinidamente, según se
requiera. Los estudios demuestran que el 96% de los pacientes tratados con toxina botulínica presentan una
reducción o desaparición de la intensidad del espasmo.
En pacientes refractarios al tratamiento con TB o aquellos que deciden someterse a una intervención
quirúrgica, ya que sus resultados son definitivos, se realiza la descompresión micro vascular del nervio facial,
por medio de una craniectomía suboocipital, de no más de 2,5 mm.; se expone la zona de entrada de la raíz del
nervio y se lo separa del vaso que lo comprime por medio de un implante permanente de material sintético o de
músculo. Alrededor del 86% de los pacientes curan totalmente sin secuelas, un 5% presentan recurrencias y hay
un 7% de complicaciones que son fácilmente recuperables.